
Ariel Soto
Vice DirectorGraduado del IBP, Licenciado en Teología, Pastor en Bariloche y Vice Presidente de la Región I de la UAD.
El Instituto Bíblico Patagónico (IBP) tiene su sede en Gaiman, Chubut, y capacita a hombres y mujeres con llamado al ministerio a través de una formación bíblica sólida y una vida en comunidad.
Trabajamos bajo una modalidad residencial: quienes estudian conviven, aprenden y sirven juntos durante los períodos de cursada, en un entorno pensado para el crecimiento personal, espiritual y ministerial.
Nuestro énfasis está puesto en una formación personalizada: acompañamos de cerca a cada estudiante para que su preparación teológica se traduzca en un servicio concreto dentro de su iglesia y su comunidad.
Conocé a quienes acompañan la formación y el crecimiento del instituto.

Graduado del IBP, Licenciado en Teología, Pastor en Bariloche y Vice Presidente de la Región I de la UAD.

Graduado del IBP, de Santa Rosa, La Pampa.

Graduada del IBP, Técnica en Desarrollo Humano, de Santa Rosa, La Pampa.
Cada programa tiene su propio calendario y duración. Todos se cursan de forma residencial en Gaiman, Chubut.
Formación personalizada e integral con énfasis ministerial, distribuida en dos bimestres por año durante tres años.
Bimestres: abril–mayo y octubre–noviembre
Un único trimestre intensivo, pensado para quienes se preparan específicamente para el campo misionero.
Trimestre único: marzo–mayo
Programa en convenio con ISUM, organizado en tres módulos intensivos de un mes, dictados en febrero.
Módulos intensivos dictados en febrero
Completá tus datos para iniciar el proceso de admisión al Instituto Bíblico Patagónico.
Este formulario corresponde únicamente a la inscripción para la modalidad Residencial. Una vez enviada la solicitud, nos ponemos en contacto para continuar con el proceso de admisión.
Estudiantes y docentes comparten la rutina diaria: clases, comidas, servicio y descanso.
Los períodos son concentrados, para que puedas combinar el estudio con tu servicio en la iglesia.
Cada materia se acompaña de práctica concreta junto a iglesias de la región.
“Los años en el instituto marcaron mi vida. No solo estudié la Biblia: aprendí a vivir en comunidad y a servir con otros.”
“El acompañamiento cercano de los docentes hizo la diferencia. Nunca fui un número: fui parte de una familia.”
“Volví a mi iglesia con herramientas concretas para enseñar y acompañar a otros. La formación fue profundamente práctica.”
Un vistazo al día a día: clases, alabanza, comunidad y la estepa alrededor.






